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MOBBING O ACOSO EN EL TRABAJO

Apróximadamente un 25% de las personas en activo sufren de mobbing o acoso laboral en el trabajo. Lo más llamativo es que muchas las víctimas de esta situación no lo identifican como tal, sino que se preguntan qué han podido hacer mal, llegándose a sentir culpables por lo que están padeciendo. Uno de los aspectos más dramáticos de esto es que, en muchos casos, cuando la persona quiera reaccionar, pueda ser demasiado tarde: ha perdido su puesto de trabajo y ha desarrollado problemas físicos de salud y psicológicos, afectando a otras áreas vitales como la familiar y social.

¿En qué consiste?:

El mobbing o acoso laboral consiste en un encadenamiento a lo largo de un período de tiempo bastante corto de intentos o acciones hostiles consumadas, expresadas o manifestadas por una o varias personas hacia una tercera: el objetivo. (Leymann, 1996).

El desarrollo del acoso suele seguir un curso habitual: comienza con un cambio brusco y repentino de la relación entre el acosador y la persona que a partir de entonces se va a convertir en su víctima. La relación, que hasta ese momento ha podido ser neutra o incluso positiva, se vuelve negativa. Esto provoca en la víctima un estado de confusión, preguntándose a sí misma qué ha podido hacer para motivar las actitudes y comportamiento de su/s acosador/es hacia ella; autoanalizándose y tendiéndose a encontrar como causa del acoso, desarrollando sentimientos de culpa y vergüenza.

Las manifestaciones más habituales del acoso son las siguientes:

  1. se comienza haciendo a la víctima objeto de críticas sistemáticas e injustificadas hacia su trabajo, aspecto físico o sus ideas y planteamientos en relación con la tarea que desempeña (independientemente a que su desempeño laboral hasta entonces haya sido positivo o, incluso, excelente);
  2. se inicia una campaña para incluir a otros compañeros para desprestigiar la imagen pública de la víctima, haciéndola objeto de calumnias, rumores, mentiras, burlas y motes;
  3. se ponen en marcha acciones para aislar socialmente a la víctima dentro de la empresa: se prohíbe implícita o explícitamente a los compañeros que se relacionen o comuniquen con ella, se las excluye de actividades sociales informales, se le asigna un puesto que la aísla físicamente de otros compañeros;
  4. se llevan a cabo acciones para reducir la ocupación y empleabilidad de la víctima y desacreditarla profesionalmente: se le asignan incesantemente tareas nuevas, trabajos de menor categoría de los que hasta entonces desempeñaba  o se le impide progresivamente cualquier ocupación; tareas absurdas, muy inferiores a su capacidad o que exigen una experiencia superior a las competencias que posee;
  5. se manipula públicamente la imagen de la víctima, culpabilizándola de lo que le ocurre acusándola de “problemas de personalidad” o de “ser una persona conflictiva”.

Efectos sobre las víctimas:

Efecto de todo lo anterior, la víctima comienza a sufrir un inmediato deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades profesionales e inicia un lento y continuo proceso de autodesvalorización, que va a destruir su autoestima. La víctima se va sintiendo cada vez más aislada y, paralelamente, va a desarrollar problemas de salud como:

  1. trastornos del sueño;
  2. ansiedad y estrés;
  3. hipervigilancia;
  4. depresión;
  5. irritabilidad;
  6. cambios en la personalidad;
  7. problemas en la relación de pareja;

Esta sintomatología, reflejo de la alteración en el equilibrio emocional y físico que la situación de acoso produce en la víctima, provoca que ésta caiga enferma frecuentemente, viéndose obligada a solicitar numerosas bajas laborales, que van a ser utilizadas por el acosador para menoscabar su imagen pública.

El desenlace habitual de la  situación de acoso suele consistir en que la víctima sale de manera voluntaria (puesto que no puede aguantar más) o forzosa (mediante un despido) de la organización, o pide el traslado a otras dependencias (Piñuel, 2001).

Víctimas y acosadores:

Aunque, producto de la situación de acoso, la víctima suele atribuirse la culpa, lo que en realidad lo ha motivado han sido los celos del acosador, la competición, la promoción de la víctima o la llegada al lugar de trabajo de un nuevo trabajador. El acosador suele envidiar características de la víctima, como su honradez y ato sentido de la justicia, su autonomía y capacidad de iniciativa, sus aptitudes intelectuales, que les hacen destacar profesionalmente, su popularidad y capacidad de liderazgo y de trabajo en equipo, su empatía y su situación personal o familiar, muy satisfactorias y positivas. El acosador, por su parte, suele presentar características psicopáticas, paranoides o narcisistas, que sumadas a su propia conciencia de mediocridad, percibe a la víctima como una amenaza hacia su carrera profesional, su reputación o su posición en la organización, por lo que hará todo lo posible por destruirla social y profesionalmente.

El papel de las organizaciones:

El problema del acoso laboral no se restringe únicamente a la víctima y a las acciones que ejerce contra ella el acosador, sino que puede considerarse como un síntoma de lo que se han venido a denominar “organizaciones tóxicas”, debido a que trabajar en ellas es perjudicial para la salud de muchos de sus trabajadores. Estas organizaciones se caracterizan por su estilo inadecuado de “manegement” que se pone de manifiesto en la forma de organizar el trabajo, de asignar las cargas o responsabilidades, de seleccionar o promocionar a los directivos clave, o en sus propios valores, basados en la competitividad y el autoritarismo.

Ayuda psicológica a las víctimas:

El primer paso en el camino de la recuperación de una situación de acoso es identificar el problema y denominarlo como tal: acoso laboral. De esta forma, la víctima podrá comenzar a comprender sus reacciones emocionales que ha desencadenado el acoso y podrá elaborar respuestas más eficaces de afrontamiento, que le permitirán manejar adecuadamente sus emociones de rabia, ira, vergüenza y extroyectar la culpa experimentada. La persona tendrá que trabajar para recuperar la autoestima aprendida y aprender o potenciar sus habilidades asertivas.

Si crees que te encuentras en esta situación y necesitas ayuda, contacta con el equipo de EC Psicólogos a través del teléfono 675530647 ó enviando un mail a info@ecpsicologos.es.